Quiénes somos, cómo escribimos y qué buscamos con cada nota.
Tras cada salida al lago en las montañas nos escribíamos las mismas observaciones y al final dejamos de fingir que no era un registro. El primer número llegó a once personas.
Toda historia comienza en el agua y es revisada por alguien que ha estado allí. Un detalle que no resista una segunda salida de pesca no permanece en nuestras páginas.
Nada se describe si uno de nosotros no estuvo frente a ello, caña en mano.
Las mañanas sin suerte se quedan en el texto. Suelen ser la parte más útil.
Los errores se corrigen en la página, con una nota sobre qué cambió.
Un relato largo y una nota corta del lago, enviados la mañana de su publicación.
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